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Cerebro y deporte

Un cuerpo que no se mueve es un cuerpo que se oxida y, además, el propio cuerpo nos lo hace saber, perdiendo su fuerza y flexibilidad, y dando lugar a sensaciones corporales negativas de las que el cerebro es inmediatamente informado, transformándolas en pensamientos poco positivos. Un cerebro lastrado por ese tipo de pensamientos negativos es un cerebro cuyo funcionamiento está alterado.

Afortunadamente, el cerebro es capaz de analizar, interpretar y convertir en pensamientos positivos las sensaciones corporales que transmiten que un cuerpo se siente bien, que evoluciona en el espacio y trabaja su movilidad. Por ello, un cuerpo en forma es garantía de un cerebro en forma.

El vínculo entre la actividad del cuerpo y la actividad cerebral contiene el buen hacer de los neurotransmisores (dopamina, noradrenalina y serotonina), cuya producción aumenta de manera sistemática y natural cuando se hace ejercicio.

-La dopamina influye en la motivación, el sueño, la memoria, el lenguaje, el razonamiento, el aprendizaje, la atención y la toma de decisiones.

-La noradrenalina interviene en la atención, en la vigilancia, en las emociones, en el aprendizaje, en la memoria y en el nivel de estrés.

-La serotonina, entre otras funciones, regula el ciclo del sueño, la ansiedad, el dolor, las conductas de alimentación y los impulsos sexuales.

Es fácil comprender que estos neurotransmisores desempeñan una función esencial en lo que respecta a liberar al organismo y a la mente de todo aquello que pueda perturbarlos. Como de la ansiedad, de la ira, de la impulsividad, de los malos pensamientos… Su acción puede superar a la de muchos antidepresivos. El organismo pone así a nuestra disposición un medicamento natural y gratuito, sólo es necesario hacer algo de deporte. Basta con un poco de ejercicio físico, sin obsesionarse ni querer batir récords, cada cual es libre de practicar a su propio ritmo, lo fundamental es que el cuerpo envíe las señales positivas al cerebro, que las devolverá en forma de bienestar mental. Media hora de ejercicio físico, tres veces a la semana, es un buen comienzo que también ayudará a desarrollar y reforzar la autoestima.

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